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PSG clasificó a la final tras golear (3-0) al Leipzig

Todo salió a la perfección para el PSG. Su pasaje a la final de la Champions League llegó de la mano de un partido perfecto, de una actuación sin fisuras para despachar 3-0 al Leipzig que asomaba como un rival bravo y motivado. Lo borró de la cancha.

Con un Angel Di María decisivo, con el brillo de Neymar y una actuación colectiva redonda, el equipo francés se metió en la final del domingo y espera por el vencedor de Bayern Munich-Lyon que este miércoles juegan la segunda semifinal.

Desde el inicio quedó claro qué repertorio iba a usar cada uno. El Leipzig ya lo había mostrado ante el Atlético de Madrid y en toda la competencia: es un equipo prolijo, que se mueve en bloque, con mucha fortaleza defensiva sintetizada en su zaguero Dayot Upamecano.}

Esta vez el equipo de Julian Nagelsmann salió con línea de cuatro en el fondo, pero su versatilidad y la costumbre a actuar con tres atrás, hacen que el equipo se acomode rápido mientras avanza con la pelota. Y con sus armas manejó las riendas en el arranque.

Enfrente, el PSG era su cara opuesta: todo vértigo. Todo rápido, precisión a un toque. Quedó reflejado en el primer avance, con un toque filtrado de Mbappé para Neymar y el toque sutil del brasileño que besó el poste izquierdo del arquero Peter Gulacsi.

Y en el segundo ataque gritó el 1-0: centro perfecto de Angel Di María con rosca hacia afuera y cabezazo exacto de Marquinhos en el corazón del área.

¿Lo merecía PSG? Por el trámite, no. Por su voracidad de ataque, sí. Cada vez que Mbappé o Neymar quedaban de frente al arco rival se encendía una jugada de peligro sin importar la cantidad de rivales que tenían enfrente. En cambio los avances prolijos del Leipzig carecían de sorpresa.

La primera vez que llegó a fondo, en un desborde a pura potencia de Konrad Laimer, no pudo definir bien Yussuf Poulsen entrando a la carrera.

Los franceses tomaron nota de lo que había sido el choque entre Leipzig y el Aleti en cuartos y presionaron bien arriba en la salida de los alemanes con Di María por derecha, Mbappe por izquierda y Neymar en el centro, listos para apretar a los defensores y ensuciar el inicio de cada jugada.

Con la ventaja PSG empezó a construir su superioridad. Ahí empezaron a pesar los volantes, con movilidad y manejo de la mano del argentino Leandro Paredes, de gran partido, y del español Ander Herrera. Así el equipo de Thomas Tuchel no dependió tanto de sus individualidades y construyó su mejor tramo de fútbol en Lisboa.

El 2-0 fue premio a esa presión en la salida del rival que obligó a un pase exigido de Gulacsi. Ya estaba apurando Paredes, que ganó y enseguida focalizó a Neymar. El brasileño desvió la pelota con un taco exquisito para el ingreso de Di María. Y el argentino definió en el punto del penal. Todo lo bueno de PSG sintetizado en una acción: ambición colectiva, jerarquía individual.

Para el complemento sucedió lo esperado: el Leipzig salió a quemar las naves, sumó peso ofensivo con el ingreso de Patrik Schick, empujó al PSG y lo acorraló contra su área.

Y cuando peor la pasaba el equipo francés llegó el gol que liquidó cualquier intento de remontada. De la mano de Di María, una de las grandes figuras de un equipo sin fisuras. El argentino profundizó para Juan Bernat, que no pudo definir en primera instancia pero que después tras otro centro desde la izquierda corrigió de cabeza y marcó el 3-0. Partido resuelto. PSG está en la final.

Fuente: https://depor.com/

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